Venezuela no solo está en crisis:
Está hipotecada por décadas.
El país arrastra una de las mayores y más vergonzosas crisis de deuda soberana del planeta, resultado directo de años de saqueo, Corrupción y destrucción institucional.
Las estimaciones colocan la deuda externa entre US$150.000 y US$170.000 millones, una montaña impagable que incluye bonos en default desde 2017, deudas de PDVSA, préstamos opacos y millonarios laudos por expropiaciones arbitrarias. Según proyecciones de Oxford Economics, citadas por Bloomberg Línea, la deuda
venezolana equivale hoy a casi el 193% del PIB.
No es un error de cálculo: es una condena. Incluso con un escenario optimista de recuperación petrolera, Venezuela seguiría
mucho peor que países comparables al menos hasta 2037.
Con un PIB nominal que apenas ronda los
US$80.000-83.000 millones, el país está
técnicamente atrapado: sin capacidad real de pago, sin acceso al financiamiento internacional y con generaciones futuras obligadas a cargar una deuda que no contrajeron, pero que si heredarán.
Esto no es un «bloqueo», ni una «guerra
económica». Es el saldo final del chavismo. DESTRUCCIÓN TOTAL….![]()
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