La Procuraduría Fiscal de la provincia La Altagracia informó que no posee registros de denuncias por abuso sexual en contra del cantante español Julio Iglesias.
La magistrada Claudia Garrido, titular de la Procuraduría Fiscal de La Altagracia, reveló, en exclusiva a N Digital, que, tras revisar los archivos de la institución, no se ha encontrado ninguna información relacionada con una querella o denuncia formal contra el artista. (Hasta las 9:45 de la mañana).

Mientras tanto, la justicia española investiga denuncias públicas de agresión sexual formuladas por dos mujeres, identificadas como Laura y Rebeca, quienes aseguran haber sido víctimas de múltiples formas de violencia: sexual, psicológica, física y económica, presuntamente cometidas por Julio Iglesias.
Según las acusaciones, los hechos habrían ocurrido entre enero y octubre de 2021, periodo durante el cual ambas mujeres trabajaban en propiedades que el cantante posee en República Dominicana y en Bahamas.
“Por el momento no tenemos nada. Con los datos de las señoras estamos verificando el tema, pero por el momento no tenemos nada. Las estoy buscando por el nombre, pero por el momento o tenemos nada, si encuentro algo verificaré las nacionalidades que tienen, pero a mí no me ha aparecido nada en contra de él en ninguna de las unidades”, declaró.
Las acusaciones fueron publicadas en un reportaje de investigación realizado por el medio español elDiario.es y la cadena Univision.
La Fiscalía de la Audiencia Nacional de Madrid indicó que ha abierto diligencias de investigación tras recibir el 5 de enero una denuncia relacionada con los presuntos hechos, presuntamente ocurridos hace unos 5 años fuera de España pero que pueden ser abordados por la justicia del país.
Si en las pesquisas de la Fiscalía se hallan indicios de la comisión de algún delito se presentará una demanda ante el juzgado; de no ser así, la causa se archivará.
Las mujeres, una de las cuales trabajó como empleada doméstica para el artista de 82 años y la otra como fisioterapeuta, alegaron que este “normalizó el abuso” e impuso un ambiente coercitivo, amenazante y violento.