El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, advirtió que las autoridades actuarán con dureza contra las protestas que sacuden al país y acusó a los manifestantes de “arruinar sus propias calles para hacer feliz al presidente de otro país”, en referencia al mandatario estadounidense Donald Trump.
Las declaraciones fueron realizadas en un breve discurso transmitido por la televisión estatal, mientras parte de la audiencia coreaba “¡Muerte a Estados Unidos!”, Jamenei afirmó que las movilizaciones responden a intereses extranjeros y se producen en un contexto de violencia que, según el régimen, ha sido alentada desde el exterior.
Horas antes, la prensa estatal iraní había roto su silencio sobre las protestas y aseguró que “agentes terroristas” de Estados Unidos e Israel provocaron incendios y desataron disturbios, el medio oficial también reconoció que hubo “víctimas”, aunque sin ofrecer cifras ni detalles adicionales.
Pese a las restricciones impuestas por las autoridades, manifestantes iraníes marcharon y gritaron en las calles hasta la madrugada del viernes, luego de un llamado a movilizarse realizado por el príncipe heredero exiliado Reza Pahlavi. Las protestas continuaron a pesar del bloqueo de internet y de las llamadas telefónicas internacionales ordenado por la teocracia iraní.
Videos difundidos por activistas mostraban supuestamente a personas coreando consignas contra la República Islámica alrededor de hogueras, mientras escombros cubrían calles de Teherán y otras ciudades. El alcance real de las movilizaciones no pudo determinarse debido al corte de las comunicaciones, aunque representan una nueva escalada de las protestas iniciadas el 28 de diciembre por el deterioro de la economía.
Las manifestaciones también marcaron una prueba del nivel de influencia de Pahlavi, cuyo padre abandonó Irán poco antes de la Revolución Islámica de 1979. En varias protestas se escucharon consignas a favor del sha, algo impensable en el pasado y que hoy refleja el profundo malestar social, según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, la violencia asociada a las movilizaciones ha dejado al menos 42 muertos y más de 2.270 detenidos.
Pahlavi convocó nuevas protestas para la noche del viernes y denunció que el régimen busca silenciar las movilizaciones. “Los iraníes exigieron su libertad esta noche. En respuesta, el régimen ha cortado todas las líneas de comunicación”, afirmó. “Ha bloqueado internet, ha cortado las líneas telefónicas e incluso podría intentar bloquear señales satelitales”.
Además, instó a los líderes europeos a sumarse al presidente estadounidense Donald Trump para “hacer que el régimen rinda cuentas”, “Hago un llamado a que utilicen todos los recursos técnicos, financieros y diplomáticos disponibles para restablecer la comunicación con el pueblo iraní, para que su voz y su voluntad puedan ser escuchadas y vistas”, añadió.
El bloqueo de internet también habría afectado a medios estatales y semioficiales. La televisora estatal informó que las protestas se tornaron violentas y señaló que “se incendiaron automóviles particulares, motocicletas y espacios públicos como estaciones de metro, camiones de bomberos y autobuses”, sin precisar el número de víctimas.