En el momento más crítico para Nicolás Maduro, sus principales aliados internacionales, Cuba, Rusia, China e Irán, no actuaron para impedir su captura. Ahora deberá enfrentar cargos por narcoterrorismo ante un tribunal en Nueva York, tras ser detenido por fuerzas de élite de Estados Unidos y trasladado al buque USS Iwo Jima en el mar Caribe.
Ni la protección de seguridad cubana ni su aparato de inteligencia lograron anticipar ni frenar la operación. Además, se reveló que la CIA habría infiltrado el círculo cercano de Maduro, siguiendo sus movimientos desde hace meses, lo que dejó al descubierto fallas internas en el chavismo.
Rusia solo expresó molestia diplomática; Irán tampoco intervino. China, que días antes había mostrado apoyo político con una delegación en Caracas, no reaccionó cuando ocurrió la captura. La señal fue contundente: nadie estaba dispuesto a confrontar a Washington para salvar al venezolano.
En Caracas, las élites del régimen entendieron el mensaje. Estados Unidos demostró capacidad para actuar con rapidez y advirtió que, si no hay transición creíble, podría venir una “segunda ola” que alcanzaría a figuras como Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López, los hermanos Rodríguez, Maikel Moreno y Tarek William Saab.
Un mensaje que resuena en Caracas y La Habana
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, lanzó una advertencia directa que repercute tanto en Cuba como en Venezuela: “Si yo viviera en La Habana y formara parte del gobierno, estaría preocupado”. La captura de Maduro envía un mensaje a quienes aún ocupan el poder dentro del régimen chavista: nadie está blindado.
Mientras tanto, los jerarcas que permanecen en Caracas tomaron nota. Estados Unidos demostró capacidad para ejecutar una operación quirúrgica y rápida. Si no avanza una transición confiable, Washington advirtió que podría venir una “segunda ola” que alcanzaría a las principales figuras del chavismo: Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López, los hermanos Rodríguez, Maikel Moreno y Tarek William Saab, entre otros.
La última aparición pública de Maduro fue junto a enviados chinos. Poco después, fue capturado. Esta vez, sin respaldo y completamente solo.