30 de noviembre de 2025

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Esposa de Bob Menéndez quien está recluido en la cárcel lleva cinco meses que no a podido verlo

Bob Menendez
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El exsenador demócrata por Nueva Jersey, Bob Menéndez, lleva cinco meses recluido en una prisión de Pensilvania cumpliendo su condena de 11 años por aceptar sobornos en efectivo y lingotes de oro, y por actuar como agente del gobierno de Egipto mientras ocupaba un cargo público.

En todo ese tiempo, Menéndez no ha podido ver a su esposa, Nadine Arslanian. 

Según publicó The New York Times, la Oficina de Prisiones de EE. UU. ha prohibido los encuentros entre la pareja, pese a que ni el juez federal que impuso la sentencia ni los fiscales del caso han expresado objeción a que las visitas se realicen.

Ambos fueron condenados por el mismo esquema de corrupción que implicó a tres funcionarios de Nueva Jersey, incluido el dominicano José Uribe, quien recibió sentencia de seis meses de arresto domiciliario y tres años de libertad supervisada, tras servir como testigo clave en los dos juicios celebrados por el caso.

Menéndez y los empresarios Wael Hana y Fred Daibes enfrentaron primero un juicio que se extendió durante varios meses el año pasado y que concluyó con su condena en enero. Nadine, procesada por separado en un juicio iniciado en marzo, también fue hallada culpable. Su sentencia —cuatro años y medio de prisión— llegó en septiembre.

La mujer comenzará a cumplir condena el próximo verano.

En septiembre, tras imponer la pena a Nadine, el juez Sidney H. Stein se mostró sorprendido al enterarse de que la Oficina de Prisiones le había prohibido visitar a su esposo.

El magistrado incluso incluyó en la sentencia una recomendación oficial dirigida al sistema penitenciario señalando que «el tribunal no tiene objeción a que Nadine Menéndez visite a su marido en el centro penitenciario donde podría estar detenido.»

De acuerdo con The New York Times, la prisión donde se encuentra el exsenador ha rechazado varias solicitudes escritas en las que Menéndez pide autorización para que su esposa pueda visitarlo los fines de semana o días festivos, según explicó la propia Nadine y su abogada, Sarah Krissoff.

Otros familiares sí han podido verlo, dijo Nadine. «Solo soy yo», señaló en su primera entrevista tras ser sentenciada. «Incluso amigos, amigos normales, han ido».

La mujer, de 58 años, afirmó que esta separación forzada —en los que probablemente sean sus últimos meses de libertad— se siente como un castigo adicional, «vengativo e innecesario».

  • «La gente por todas partes —mis amigos más cercanos— me dice lo tonta que soy y que debería dejarle», dijo. «Pero amo a mi marido y no lo voy a dejar por nada».

La sentencia de 11 años impuesta a Menéndez, de 71 años, es la más larga dictada contra un senador estadounidense.

Posible razón

La negativa del sistema penitenciario a permitir las visitas de Nadine parece estar relacionada con su condición de coacusadaexplicó Krissoff al juez Stein en septiembre.

Dos meses después, un portavoz de la fiscalía federal del Distrito Sur de Nueva York reiteró que los fiscales no se oponen a que ella visite a su esposo. Sin embargo, la abogada afirmó que no ha logrado obtener ni siquiera un permiso excepcional para una visita que permita a la pareja discutir en persona temas médicos de Nadine, en lugar de hacerlo mediante llamadas telefónicas grabadas.

«Hay decisiones complicadas sobre su atención futura que ella no quiere tomar sola», dijo Krissoff. «Todos enfrentamos problemas difíciles a diario. Este es un problema que puede resolverse, y deberían resolverlo«.

Un funcionario de la Institución Correccional Federal Allenwood —el centro de baja seguridad en Pensilvania donde Menéndez cumple condena— indicó por correo electrónico que no podían ofrecer comentarios por «razones de privacidad, seguridad y protección».

Desde la sede de la Oficina de Prisiones en Washington, un portavoz, Emery Nelson, dio una respuesta similar y remitió a las regulaciones de la agencia, que establecen que las visitas familiares son permitidas «salvo circunstancias fuertes que las impidan».

«La existencia de una condena penal por sí sola no excluye las visitas«, señalan las normas. «El personal deberá considerar la naturaleza, el alcance y la actualidad de las condenas en relación con la seguridad institucional«.

De forma general, Nelson indicó que, en ciertos casos, «podría ser necesaria una aprobación especial del alcaide» y que los reclusos pueden apelar a través del Programa de Remedios Administrativos.

Tácticas en el juicio

Durante los juicios, tanto Nadine como Menéndez llegaron a culparse mutuamente.

En la entrevista, ella reconoció que fue especialmente doloroso que él permitiera a sus abogados retratarla como desesperada, endeudada y necesitada de dinero. «¿Cómo puedes decir esto? ¿Cómo puedes culparme si sabes cien por ciento que no soy yo?», recordó haberle reprochado. «Me sentí muy, muy dolida».

En agosto, antes de la sentencia de NadineMenéndez expresó su arrepentimiento en una carta enviada al juez Stein. «Sugerir que Nadine tenía hambre de dinero o necesitaba dinero, y que buscaba ayuda de otros, es simplemente erróneo», escribió.

Un mes más tarde, ella respondió con dureza. En una declaración sorpresiva antes de ser sentenciada, afirmó que su esposo la había tratado «como una marioneta» y que «no era el hombre que yo pensaba».

Menéndez ha apelado su condena, y Nadine planea presentar su propia apelación en enero.

Mientras tanto, la pareja se mantiene en contacto mediante cartas y breves llamadas telefónicas grabadas. Nadine dijo que los recuerdos de pequeños momentos compartidos en tiempos más felices siguen sosteniéndola.

Bob Menéndez y Nadine Arslanian se casaron el 3 de octubre de 2020 en una ceremonia íntima con distanciamiento social debido a la pandemia por COVID-19. Luego celebraron en una pequeña recepción al aire libre.