
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, y el embajador estadounidense ante la OTAN, Matt Whitaker, intentaron tranquilizar a los aliados europeos en medio de la incertidumbre sobre el compromiso del gobierno de Donald Trump con la alianza militar.
Durante una reunión de ministros de relaciones exteriores en Bruselas, Rubio rechazó las preocupaciones sobre la posible reducción del papel de EE.UU. en la OTAN, calificando las críticas como “histeria” y “exageraciones de los medios”.
“Estados Unidos sigue tan comprometido con la OTAN como siempre”, aseguró Rubio. “El presidente Trump apoya la alianza y seguiremos formando parte de ella”.
Además, afirmó que el objetivo de Washington es fortalecer la OTAN, pero insistió en que los países miembros deben asumir más responsabilidades.
Preocupación entre los aliados
A pesar de las declaraciones de Rubio y Whitaker, los aliados europeos y Canadá siguen preocupados. La relación de Trump con Rusia, sus ataques verbales contra socios como Canadá y Dinamarca, y sus nuevos aranceles globales han aumentado la incertidumbre sobre el futuro de la OTAN.
Una de las mayores inquietudes es la posible reducción de tropas estadounidenses en Europa. Aunque Rubio negó que haya planes inmediatos para retirar fuerzas, algunos gobiernos europeos creen que la administración de Trump podría reducir su presencia militar en el continente.
“No hemos recibido información clara de EE.UU., pero debemos estar preparados para una retirada rápida”, advirtió un diplomático de la OTAN antes de la reunión.
El dilema de Mark Rutte y el futuro de la OTAN
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, enfrenta una situación difícil. Por un lado, debe mantener a EE.UU. dentro de la alianza, dado que su poder militar es clave para la disuasión contra Rusia. Por otro, no puede criticar abiertamente a Trump, quien tiene la última palabra sobre la política de defensa estadounidense.
Ante este escenario, varios países europeos han comenzado a prepararse para asumir una mayor responsabilidad en la seguridad regional.
“Los países europeos deben reforzar su papel en la OTAN y aumentar su gasto en defensa”, señaló el ministro de Exteriores de Países Bajos, Caspar Veldkamp.
Desde que el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, declaró que la prioridad de Washington está en Asia y en la seguridad de sus propias fronteras, Europa y Canadá han comenzado a desarrollar planes para redistribuir las cargas de defensa y evitar un vacío de seguridad si EE.UU. reduce su presencia militar.
El futuro de la OTAN sigue siendo incierto, y los aliados europeos esperan obtener más claridad sobre los planes de Trump en los próximos meses.