26 de febrero de 2024

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El motor de la nueva economía post pandémica de Nueva York no enciende

¿Se han recuperado las plazas de empleo en la ciudad de Nueva York, después del fuerte golpe de la pandemia? La respuesta es sí. Aunque la verdad, esta mejoría “oficial” en la ocupación laboral, ha sido para sectores e industrias muy específicas, que casi no incluye a la clase trabajadora de bajos ingresos. 

En este segmento, es muy complicado medir qué pasa exactamente, porque se trata de una realidad económica, que difícilmente puede ser descrita en alguna de las estadísticas.

En las expresiones de calle, en todos los rincones de la Gran Manzana, especialmente en los vecindarios de mayoría hispana, parece haber un consenso: !La ciudad no es la misma tierra de oportunidades para todos y sigue expulsando a los más pobres!

El comerciante dominicano Eduardo Almonte, con 38 años viviendo en el Alto Manhattan, ha tenido más de tres décadas para hacer comparaciones y balances: “Ya no es lo mismo. Hace años había empleos en el comercio, en muchas actividades que le permitía a cualquiera pagar su renta y levantar a su familia. Ahora nadie que trabaje por lo mínimo, puede pagar una renta aquí. Y es duro, muy duro, conseguir un trabajo digno”.

Aunque la expresión de Eduardo, podría parecer un comentario anecdótico y personal, adquiere algo de sentido cuando se conocen los datos recientes de la realidad laboral en la ciudad de Nueva York. 

Los puestos de empleo siguen recuperándose en áreas muy especializadas como el sector salud, la educación y el mundo financiero. 

Pero los rigores de una “nueva economía” post pandémica, no termina de encender del todo los motores en comercios y servicios, que por décadas han demandado puestos de trabajo ocupados mayoritariamente por migrantes.

La proyección de un amplio reporte de la Oficina Independiente de Presupuesto de NYC (IBO), es que muchas industrias con los “salarios mínimos”, siguen muy por debajo de sus picos previos a la crisis de salud pública, especialmente el comercio minorista, artes, entretenimiento, servicios, alimentación y alojamiento.

“Luego de más de tres años, después de lo peor de la crisis de COVID-19,  se observa un cambio permanente en la economía de la ciudad. La adopción generalizada del trabajo remoto en muchas industrias, ha reducido la demanda de oficinas físicas e industrias, que respaldan una gran fuerza laboral en distritos comerciales”, concluye la IBO.

Todos los pronósticos indican que en este año existirá un gran abismo entre el crecimiento del empleo en todo el país, en comparación con Nueva York.

La predicción de IBO sobre el crecimiento de puestos de trabajos de calidad, apunta a que a finales de 2024 superará el empleo prepandémico en solo un 2%, mientras que el país crecerá en un 4%.

Más trabajos ¿Dónde?

La conclusión de varios reportes oficiales, es que la economía en 2023, se recuperó en la Gran Manzana de los espantosos efectos de la pandemia. El principal indicador de este avance, son los cientos de miles de nuevos puestos de trabajo que se reactivaron en ciertos sectores.

Los informes del gobierno federal también esbozan un país, que macroeconómicamente está más fuerte, con menos inflación y más empleos, creados por la inversión industrial, espantando así los fantasmas de una supuesta recesión que se avizoraba para los últimos doce meses.

Hasta ahora todo suena bien. ¿Pero para quién ha sido esta recuperación?

Todos los balances incluyen puestos de trabajo de alto perfil profesional del sector salud y tecnológico y puestos sindicalizados en la construcción, manufactura y servicios. Pero en esta cuenta, no aparecen trabajos que usualmente ocupa la clase trabajadora, migrante, no especializada. 

De hecho, la contraloría de la ciudad de Nueva York establece, en su último informe, que casi todos los aproximadamente 950,000 puestos de trabajo perdidos, al comienzo de la crisis de salud pública, se recuperaron el año pasado.

“En junio de 2023, el empleo en el sector privado estaba cerca del máximo histórico establecido en febrero de 2020, la proporción de residentes adultos de la ciudad de Nueva York con empleo, alcanzó un máximo histórico y los ingresos salariales también superaron su máximo prepandémico”, destaca textualmente el último informe del contralor municipal, Brad Lander.

Si se revisan en detalle más datos de este reporte, hasta el primer semestre del año pasado, el empleo en el sector privado estaba sólo a 8,900 puestos (0,2%), por debajo de su pico pre-pandémico.

La atención médica y la asistencia social, experimentaron las mayores ganancias laborales.

El sector de la tecnología y el entretenimiento experimentaron una notable disminución de 15,000 plazas, lo que refleja una combinación de la huelga de escritores, actores y los despidos tecnológicos.

La única opción de centenares de inmigrantes es vender ropa y objetos usados en las aceras.

Un nuevo aire

Como destacan varios analistas económicos, las ganancias en los avances del empleo del año anterior se produjeron porque los gigantes financieros de Wall Street se mantuvieron firmes, el turismo se recuperó y el sector construcción también tuvo un nuevo aire.

“Cuando los altos ejecutivos y los profesionales tienen trabajo y mejores ingresos, automáticamente eso se filtra para los que ofrecemos servicios, limpiamos o preparamos alimentos, tengamos más trabajo. Yo lo veo como que hay más personas con dinero que pueden dar más propinas y pagar por cosas”, interpreta el mexicano Lucio Bueno, un trabajador de restaurantes y deliveries que vio en los últimos meses una recuperación de “chamba” (trabajo) en el Bajo Manhattan.

Lucio está convencido que a medida que van abriendo “poco a poco” oficinas, los altos profesionales vuelven a sus trabajos y siguen regresando los turistas, la ciudad se reactiva para los más pobres.

Un buen síntoma de esa reactivación, la representa el “oxígeno” que ha significado el aliento que ha tenido el sector turismo y de hospitalidad.

El cálculo actual es que cuatro de cada cinco trabajadores formales de la industria de la hospitalidad y el entretenimiento de la ciudad son inmigrantes de origen hispano, incluyendo el personal de mantenimiento y servicios conexos en los teatros de Broadway.  A esto se unen los restaurantes, hoteles, servicios de transporte y limpieza.

Y en este contexto, 65% de los residentes hispanos de la Gran Manzana a pesar de la mayor oferta de empleos están luchando para mantener el equilibrio entre sus ingresos y el alto costo de la vida, destaca una investigación de la organización United Way, sobre el ‘Verdadero Costo de la Vida en NYC ? 2023’.

El colombiano, José Pizarro, de 65 años, es testigo de eso.

“Inclusive para los nuevos profesionales es un reto poder conseguir un trabajo. Y si lo consiguen están sub pagados y eso les impide soñar que se van a independizar en un apartamento, porque los precios de la renta de apartamentos, que no sean en un edificio de porquería, son solo para ricos“, razona el inmigrante vinculado con la industria de los restaurantes en Manhattan, quien además ratifica que durante las pasadas fiestas, los restaurantes se “movieron mucho” con miles de europeos que vinieron de vacaciones.

El turismo como clave

Con base a datos celebrados por la Ciudad, la industria turística de la Gran Manzana, gran empleadora de mano de obra hispana fue un factor determinante para mejorar los “números económicos” de todo el estado y la Gran Manzana en 2023.

Sólo este sector generó $74 mil millones en impacto económico.

Esta actividad apoyó más de 380,000 empleos de ocio y hotelería (aproximadamente el 9% de la fuerza laboral de la ciudad) y miles de empresas pequeñas y de propiedad de minorías en los cinco condados. 

Los ingresos fiscales, que totalizaron más de $6 mil millones generados por el gasto de los visitantes, ahorraron a cada hogar de la ciudad de Nueva York aproximadamente $2,000 en 2023.

El mercado cambió

Las ventas ambulantes en franco crecimiento, la aparición de miles de motorizados y ciclistas que hacen envíos para empresas tecnológicas de alimentos, el cierre de grandes tiendas por departamentos y la reducción de personal en el comercio, genera un perfil de lo que significa el mundo laboral de la Gran Manzana.

El vendedor de una tienda por departamento, el venezolano Eloy Gil, de 38 años, fue despedido hace seis meses de un famoso almacén en la Quinta Avenida. Desde entonces, aunque trató de incorporarse a otro trabajo similar, por su gran experiencia en atención al cliente, no se reubicó rápidamente.

“Hace una década tu perdías un trabajo en una tienda y saltabas a otra inmediatamente, porque el comercio estaba muy activo. Ahora el neoyorquino compra casi todo por las aplicaciones. Las tiendas como tal, reciben son oleadas de turistas en temporadas. De resto, puedes ver esas grandes tiendas vacías. Debemos entender que el comercio y los negocios cambiaron. Los trabajos están en otro sitio, que no tengo claro dónde es”, subraya el profesional de marketing.

Más que el empleo formal, lo único que ha crecido en las calles de la ciudad de Nueva York ha sido la venta ambulante.

El lado más flaco

Pero en este momento que los expertos económicos definen como un “cambio en la economía neoyorquina”, marcada en gran parte por los cambios tecnológicos y la resaca post pandémica, la peor parte la podrían estar llevando miles y miles de nuevos inmigrantes, que llegaron desde la primavera de 2022, tras la ilusión y el mito de una ciudad de oportunidades, en donde hay trabajo para todos, en cada esquina.

“Honestamente nada es como lo pintan. Obviamente si no sabes inglés y no tienes papeles, todo va a ser complicado para ti. Y terminas haciendo cualquier cosa por sobrevivir. Te terminan explotando, pagándote por debajo del mínimo. Aquí en Nueva York, honestamente la única opción, en mi caso y en el de miles de mis compañeros, es ser deliverista o jornalero. Arrancando hay pocas oportunidades para ganarse la vida de forma honesta“, contó Jack Gutiérrez, un joven venezolano que desde hace un año está tratando de salir del sistema de albergues municipales.

Unos ganaron, otros perdieron:

  • 91,300 empleos se ganaron en NYC en servicios privados de educación y salud, durante el 2023.
  • 15,500 en el sector turismo.
  • 24,900 puestos se perdieron en empresas tecnológicas y 14,100 en el sector comercio.
  • 14,600 nuevos empleos de calidad y sindicalizados en la construcción entre octubre de 2022 y octubre de 2023, lo que representa un aumento del 10%. La proyección de crecimiento para este 2024 es similar, destacan balances oficiales.
  • 4% es el porcentaje de desempleo actualmente en la construcción.
  • 175,000 nuevos empleos por mes en todo el país en los últimos doce meses, un ritmo de crecimiento que en Nueva York ha sido menor. La predicción de JP Morgan es que se desaceleren los nuevos empleos a 100,000 por mes en la segunda mitad de 2024.