26 de mayo de 2024

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El atentado fallido del primer ministro Robert Fico rememora otros sucesos similares

Eslovaquia.- El intento de asesinato del primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, que se encuentra en estado grave tras recibir varios disparos en Handlova, trae a la memoria otros casos de atentados fallidos contra mandatarios gubernamentales.

En la historia reciente de magnicidios fallidos sobresale el atentado contra el presidente de EEUU Ronald Reagan en marzo de 1981. Reagan, que contaba entonces con 70 años y llevaba tan sólo 70 días en la Casa Blanca, recibió un disparo de bala en el pecho por la pistola de John Hinckley a la salida de un hotel en Washington. El presidente se recuperó físicamente, pero en aquella acción falleció su jefe de prensa, James Brady.

Aquel mismo año, el papa Juan Pablo II fue herido de bala en la plaza de San Pedro por los disparos del turco Mehmet Ali Agca. Juan Pablo II se restableció físicamente y Agca fue condenado a cadena perpetua. Con posterioridad, el mismo papa le perdonó y el presidente italiano Carlo Azeglio Ciampi le otorgó el indulto.

En 1984, la primera ministra Margaret Thatcher resultó ilesa físicamente, pero aturdida en el atentado con bomba que el grupo terrorista IRA perpetró en el hotel de Brighton (Reino Unido), donde se alojaba para asistir a la conferencia anual del Partido Conservador. En el atentado, cinco personas murieron y 31 resultaron heridas.

El candidato a la Presidencia del Gobierno de España, José María Aznar, sufrió un atentado contra su vehículo mediante un coche-bomba por parte del grupo terrorista ETA en 1995. Pese a la gravedad del atentado, Aznar sólo tuvo una conmoción merced a la seguridad de su vehículo. En aquel atentado, una ciudadana perdió la vida por la explosión.

El primer presidente elegido democráticamente de Guinea Conakry, Alpha Conde, sobrevivió a un atentado a su residencia oficial en 2011. Las sospechas recayeron sobre un sector del ejército descontento con el nuevo mandatario. Días más tarde, un exjefe militar y una treintena de soldados fueron arrestados acusados de intento de magnicidio.

En septiembre de 2018, el entonces candidato a la Presidencia de Brasil Jair Bolsonaro recibió una puñalada en un acto de campaña en Juiz de Fora, en Minas Gerais, A pesar de la gravedad de sus heridas y la gran pérdida de sangre, logró sobrevivir si bien aquellas heridas le provocaron varias crisis de salud durante su posterior gobierno.

El que fuera presidente de Colombia, Iván Duque, salió indemne del atentado que sufrió mientras viajaba en helicóptero hacia Cúcuta, en la frontera con Venezuela, en junio de 2021. El aparato recibió al menos seis impactos de bala de gran calibre que, finalmente, no le impidió tomar tierra y se pudo evacuar al presidente.

En noviembre posterior, el primer ministro de Irak, Mustafá Al Kadhimi, tuvo un intento de asesinato. Varios drones cargados con explosivos atentaron contra su residencia y seis personas resultaron heridas.

El primer ministro de Haití, Ariel Henry, resultó ileso de un atentado en enero de 2022 en la localidad de Gonaives, durante un acto conmemorativo de la independencia del país caribeño. Hombres armados intentaron asesinarle atentando contra su convoy.

En septiembre de 2022, la vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, fue objeto de un atentado fallido cerca de su domicilio en Buenos Aires por el brasileño Fernando André Sabag Montiel. Este le apuntó y disparó con una pistola en dos ocasiones pero el arma no funcionó. La vicepresidenta salvó su vida y según declaró posteriormente, no se percató del atentado hasta que regresó a su domicilio.

El exprimer ministro pakistaní Imran Khan vivió en noviembre de ese 2022 un intento de asesinato al recibir un disparo en la pierna mientras pronunciaba un discurso en la localidad de Wazirabad. En aquella acción, una persona falleció y otras ocho resultaron heridas.

En abril de 2023, el primer ministro japonés, Fumio Kishida, resultó ileso del atentado con una bomba de humo lanzada por un hombre poco antes de ofrecer un discurso en la localidad de Wakayama, en el oeste del país.