marzo 3, 2021

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La crisis de Haití se enquista por el enrocamiento de Gobierno y oposición

La profunda crisis política que vive Haití no tiene una solución a la vista dado el enrocamiento de Gobierno y oposición en sus respectivas posturas, tras la demostración de fuerza que hicieron los opositores el domingo con una manifestación masiva contra el presidente Jovenel Moise.

La tesis de los detractores de Moise es que su mandato acabó el 7 de febrero, por lo que ya no reconocen la autoridad del mandatario e incluso han nombrado a un «presidente interino», el juez Joseph Mécène Jean Louis, quien no ha vuelto a aparecer en público desde que aceptó el encargo el pasado 8 de febrero.

Mientras tanto, el presidente Moise denuncia que la oposición le intentó dar un golpe de Estado y afirma que le queda un año de gestión, en el que espera organizar un referéndum para aprobar una nueva Constitución, en abril, y celebrar elecciones en septiembre.

UNA OPOSICIÓN ENVALENTONADA

La oposición estaba envalentonada este lunes después de la manifestación multitudinaria que tuvo lugar el domingo en Puerto Príncipe, una protesta que sacó a la calle a miles de haitianos para denunciar «la dictadura de Moise».

La manifestación supuso una importante demostración de apoyo popular a la oposición, señaló la portavoz del movimiento político Matris Libération, Antoinette Duclair, en declaraciones a Efe este lunes.

«Todo ha ido bien. Estamos muy satisfechos. Incluso superó nuestras expectativas. Estamos en una situación en la que hay un poder que quiere tomar al Estado como rehén», dijo Duclair como parte de la organización de la protesta.

Sin embargo, este lunes había convocada otra protesta que no ha tenido concurrencia alguna, permaneciendo tranquilas las calles de Puerto Príncipe, en un día festivo con motivo del carnaval.

UN «PRESIDENTE» DESAPARECIDO

A pesar del aparente éxito de la oposición en las calles, al cumplirse una semana de haber aceptado el encargo, el «presidente interino» nombrado por los opositores se mantiene en un mutismo casi absoluto.

El juez Jean Louis no ha vuelto a aparecer en público ni a grabar otro video, incluso ni se ha pronunciado después del retiro forzoso de tres jueces acusados de participar en el supuesto golpe de Estado y del nombramiento de tres sustitutos.

Una decisión que contravendría la Constitución y que ha cosechado el rechazo, incluso, de los principales apoyos internacionales de Moise, como Estados Unidos, que sí respalda su propósito de celebrar elecciones, al igual que la Organización de Estados Americanos (OEA).

La única manifestación pública del magistrado en estos ocho días fue un comunicado de dos páginas difundido el pasado viernes por la oficina del juez, que se identifica a sí mismo con el título de «presidente designado de la Transición de Ruptura».

En ese texto, Jean Louis apeló «a los que juran lealtad a esta tierra y a esta nación a que se pongan de pie. De pie contra la corrupción, la impunidad y la dictadura. De pie por la justicia social y la seguridad pública».

UNA CRISIS DE DIFÍCIL SOLUCIÓN

A juicio del politólogo haitiano Roudy Stanley Penn, el entendimiento entre Gobierno, oposición y el poder Judicial, cada uno con diferentes visiones sobre la legitimidad de la permanencia de Moise en el poder, se hace imposible.

«No hay diálogo posible si los actores implicados no están dispuestos a hacer concesiones. Si dialogan, pueden alimentar la crisis», afirmó Penn a EFE.

Para el analista, antiguo portavoz del Consejo Electoral Provisional (CEP), el diálogo en las circunstancias actuales «sería una pérdida de tiempo».

«Cada sector tiene su propia agenda. El Gobierno quiere organizar el referéndum, las elecciones y cambiar la Constitución, mientras que la oposición jura que Jovenel Moise dejará el poder y creará un Gobierno de transición», expuso.

Ante esta situación, «definitivamente hay que aprender a vivir con la crisis. Tenemos que incluirla en nuestra planificación. La crisis de Haití es recurrente», apuntó.

«La posibilidad de encontrar una salida a la crisis existe, pero es difícil. Porque el intento se ha hecho repetidamente durante al menos tres años. Intentos de diálogo que no han funcionado», agregó.

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