09/23/2020

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Termina un verano muy ‘caliente’ en NYC: aumentó en 50% la tasa de asesinatos en medio de la pandemia

El verano del año 2020 en la ciudad de Nueva York estará puesto en la historia con un resaltador. Primero, los efectos devastadores de la pandemia del coronavirus en todos los órdenes de la vida y segundo, el repunte de la violencia criminal que dejó un 50% más de asesinatos, con respecto al año pasado.

Entre mayo y agosto se contabilizaron 180 asesinatos en las calles de la Gran Manzana, el doble de 2019.

El alza de la balaceras en los meses más calientes es un ingrediente casi natural en la ciudad, pero estos últimos cuatro meses tuvo otros aderezos: alta tasa de desempleo, protestas contra la brutalidad policial, saqueos y nuevas leyes que ponen controles a la acción del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD).

El saldo oficial es muy claro: desde mayo, la ciudad ha registrado más de 1,000 tiroteos, un aumento de más del 140% con respecto al mismo período en 2019.

“Queda mucho por aclarar”

John Pfaff, un profesor de Derecho de la Universidad de Fordham que ha estado analizando las estadísticas delictivas, explicó en una entrevistado con The New York Times, que la criminalidad en la ciudad había alcanzado niveles históricamente bajos, lo que hace que el aumento de este año, parezca grande en términos porcentuales.

El académico argumenta que las protestas y los trastornos económicos, sociales y emocionales de la pandemia podrían estar influyendo mucho en el aumento de la delincuencia, pero aún “queda mucho por aclarar”.

“¿Cuánto de esta violencia se debe al Covid-19? ¿Cuánto de eso es malestar social? ¿Cuánto de eso es la respuesta policial a eso? En este punto, es demasiado pronto para poder dar una respuesta precisa.”, indicó al medio neoyorquino.

La boricua Yvonne Ola asegura que la violencia la encendió haber quitado “poder” a la policía. (Foto: F. Martínez)

Áreas pobres, las más afectadas

El puertorriqueño Luis Ocasio, un jubilado de 65 años y quien vive en un complejo de vivienda pública en Crotonia, El Bronx, resaltó que llegó un momento en que no sabía de qué cuidarse más, “si de las balas o del COVID-19”.

“Aquí hubo muchos muertos por la enfermedad entre abril y mayo. Pero cuando empezó el calor, muchos de los chicos que se sabe son mala conducta, les entró como un demonio, después de estar meses encerrados. Los que medio trabajaban en algo, ahora están desempleados. Y están todo el día afuera buscando problemas”, dijo el boricua con 40 años residenciado en el Condado de la Salsa.

Luis, que vivió la violencia extrema de los 70 y los 80, se autodenomina un “sobreviviente de la porquería del crack” y admite que “ahora hay más controles, no se puede comparar”. Pero exhorta a NYPD a que “no bajen la guardia”.

La también puertorriqueña Yvonne Ola, de 50 años y residente del Bajo Manhattan, ha sido testigo del incremento de la violencia, aunque piensa distinto. Asegura que esta temporada sangrienta no se puede atribuir “para nada” a la pandemia.

“Es obvio que le han quitado poder y respeto a nuestros policías con las nuevas leyes. Los delincuentes saben que hacen sus fechorías y no les pasará nada. El calor vino acompañado por un clima anti policial y los vecindarios más pobres son quienes están pagando las consecuencias”, opinó Ola.

De acuerdo con las estadísticas de NYPD, los vecindarios más afectados por la guerra de disparos fueron Harlem, El Bronx y el norte de Brooklyn, aunque también en 2020 se registraron focos de violencia en vecindarios del noreste de Queens, en donde por muchos años se habían “calmado” las detonaciones.

Los eventos que enfrentan los bodegueros van desde asaltos hasta violencia en este verano que termina. (Foto: Fernando Martínez)

Otra chispa a la ola violenta

Cuando los días de calor se van, la Asociación de Bodegueros de América (UBA) ha puesto de manifiesto que cuantifican una estación veraniega que no quisieran recordar.

Esta semana divulgaron una serie de videos en donde demuestran que han sido atacados, como nunca antes, por la agresividad de personas que se niegan a usar las máscaras en el interior de estos comercios.

“Mire los videos, los propietarios y trabajadores de las bodegas están siendo escupidos, golpeados, maldecidos, robados y agredidos. Las bodegas están siendo destrozadas, se rompen ventanas y la Ciudad no está haciendo nada para evitar que ocurran estos ataques”, dijo Radhames Rodríguez, presidente de la UBA.

Entre tanto, Aneuri Castillo, un trabajador hispano de La Parada Latina en El Bronx cuenta uno de los tantos incidentes que se han registrado cuando los empleados de estos populares comercios neoyorquinos piden a algunos clientes que usen las máscaras.

“No esperaba que me golpearan en la cara, esto fue impactante para mí. Traté de hacer lo que el gobernador nos pidió. Le dije que era la Ley cubrirse la nariz y la boca ¡tengo miedo !, quizás vuelva y me dispare”, comentó Castillo.

Fernando Mateo, portavoz de la UBA asegura que los últimos cuatro meses han sido “un infierno” para los propietarios y los trabajadores de las bodegas.

“Estamos reviviendo los años 70 y 80, los criminales no tienen miedo de ser arrestados, los policías ya no pueden hacer bien su trabajo”, opinó Mateo.

85% de las balaceras se registraron en los meses de junio, julio y agosto. (Foto: AFP-Getty Images)

El peor año desde el 2015

Aunque alarmante, las cifras que describen las acciones criminales en la ciudad de Nueva York todavía se mantienen muy por debajo de los niveles máximos de delincuencia observados en las décadas de 1980 y 1990, dicen portavoces de NYPD.

El descenso de las estadísticas oficiales de delitos considerados como mayores como violación, robo, asalto, hurto mayor y robo de automóviles, permiten ponderar en general una fotografía “controlada” de la criminalidad, pero no hay dudas que las balaceras ponen a la Ciudad en alerta en el peor año para la violencia armada desde el 2015.

Hay otros razonamientos. Las filas de la Uniformada se han reducido por los recientes recortes presupuestarios y una ola de jubilaciones, lo que ha dejado a los comandantes luchando por cubrir vecindarios donde la violencia está aumentando, dijeron efectivos a El Diario.

Así mismo, el jefe de Departamento del NYPD, Terence Monahan, reconoció que en meses como junio, los funcionarios estaban muy ocupados con las protestas en toda la ciudad, como resultado los tiroteos comenzaron a escalar en sectores que quedaron sin vigilancia.

“La pandemia también ha jugado un papel. Las disputas se han agravado en comunidades donde las pandillas rivales no pueden escapar de la presencia de las otras, alimentando un ciclo de violencia. Y es entonces cuando alguien saca un arma y comienza a disparar. Un tiroteo puede genera otros cinco o seis”, concluyó el líder policial.

En cifras: Más pólvora en las calles

  • 85% de las balaceras se registraron entre junio, julio y agosto. Siendo julio el más violento.
  • 242 tiroteos se han cuantificado en la ciudad de Nueva York durante agosto en comparación con 91 el año pasado.
  • 53 asesinatos solo en agosto en contraste con 36 en este mismo mes en 2019.
  • 1,000 balaceras ya se habían confirmado en NYC antes del fin de semana del ‘Labor Day’.
  • 1,237 víctimas de disparos este año en comparación con 631 heridos en 2019, esto implica un alza del 96% de los impactos de bala en la ciudad.
  • 176% aumentaron las balaceras entre junio y julio de este año, si se pone en balanza con el 2019.
  • 12 baleados se han confirmado en lo que va de septiembre.
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