07/07/2020

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Solo y en medio del escándalo, el Rey Juan Carlos evalúa tomar una drástica decisión

El 24 de junio pasado fue clave para el rey emérito de España. En su país se celebró la festividad de San Juan, una fecha marcada con un asterisco en el calendario para todos los juanes y, especialmente, para Juan Carlos, al que siempre le ha gustado disfrutar de su día rodeado de la familia.

Sin embargo, este año todo fue muy diferente. Delicado de salud, don Juan Carlos permaneció completamente solo en el Palacio de la Zarzuela, cuestionado por todos los españoles y a la espera de saber si será juzgado por la Fiscalía del Tribunal Supremo por las comisiones que supuestamente cobró por mediar en la construcción del tren de alta velocidad a La Meca.

Visiblemente más delgado y con evidentes problemas de movilidad, don Juan Carlos lleva meses meses confinado en Zarzuela. Mientras que otros veranos, a estas alturas, el emérito ya tenía claro si pasaría la temporada estival en Palma de Mallorca o en Sanxenxo navegando con su gran amigo Pedro Campos, este año su futuro inmediato es toda una incógnita.

Cuestionado por todos – y al parecer sin ni siquiera el apoyo de su familia a excepción de la Infanta Elena – don Juan Carlos se encuentra recluido meditando acerca de los próximos pasos que dará. Y una de las opciones que evalúa es la más drástica de los últimos años: baraja la posibilidad de un exilio voluntario en República Dominicana tras los múltiples escándalos que han salido a la luz.

Es que Juan Carlos se siente solo. Ya sin el respaldo del Rey Felipe, poco tiene que celebrar.

Escándalos en la realeza española

Juan Carlos está en la mira por la trama de presuntas comisiones por un contrato en Arabia Saudita, que alimenta las sospechas de una fortuna opaca… La causa se inició en septiembre de 2018 a raíz de las filtraciones de unas grabaciones a su ex amante, Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, que aseguraba que el monarca había cobrado a través de una intermediaria iraní una comisión por la concesión del tren de alta velocidad entre La Meca y Medina a un consorcio de empresas españolas.

Juan Carlos y su ex amante Corinna zu Sayn-Wittgenstein

“Se trataría de un posible delito de corrupción en las transacciones comerciales internacionales”, había señalado entonces la fiscalía. En España se le atribuyó al rey un papel decisivo en la atribución en 2011 de ese contrato de 6.700 millones de euros (unos 7.500 millones de dólares) al consorcio español para construir la línea ferroviaria en medio del desierto, finalmente inaugurada en 2018.

Reconocido durante décadas como figura clave de la transición democrática, el legado del ex monarca (1975-2014) se ve enturbiado en los últimos años por las sospechas de detentar una fortuna oculta, sobre todo derivada de sus lazos con las monarquías del Golfo.

El diario suizo Tribune de Gèneve publicó a principios de marzo que Juan Carlos recibió, en 2008, 100 millones de dólares del rey Abdalá de Arabia Saudita, en una cuenta en Suiza de una fundación panameña. A mediados de ese mes, el británico The Daily Telegraph indicó que Felipe VI era también beneficiario de esa fundación. La Casa Real aseguró que el monarca pidió a Juan Carlos dejar sin efecto esa designación como beneficiario y renunció a cualquier herencia suya.

La sombra de su progenitor hace polvo los esfuerzos de Felipe VI de marcar distancias con los numerosos escándalos que estallaron al final del reinado de Juan Carlos, que erocionaron la hasta entonces buena imagen de la monarquía y terminaron provocando su abdicación: el yerno de Juan Carlos, Iñaki Urdangarin, y su hija Cristina de Borbón fueron juzgados por un caso de corrupción que terminó con él condenado a casi seis años de cárcel por malversación. El mismo rey emérito se vio duramente cuestionado en 2012 al conocerse que se rompió una cadera durante una cacería de elefantes en Botsuana mientras los españoles sufrían las draconianas políticas de austeridad impulsadas durante la crisis económica.

Juan Carlos durante su polémico viaje a Botsuana

Aunque perdió la inviolabilidad al abdicar, el Congreso le concedió la condición de aforado por la que solo puede ser investigado por el Tribunal Supremo, como ocurre con otros dirigentes políticos como los miembros del ejecutivo o los diputados del Congreso.

Ahora, los detalles de la lujosa luna de miel de Felipe y Letizia reavivan la polémica. Si bien no hay ninguna sugerencia de que el actual rey o su esposa hayan estado involucrados en actos ilícitos relacionados con el dinero de su padre, en España comienzan a preguntarse si los reyes se beneficiaron de ese dinero.

El Príncipe Felipe y la Princesa Letizia de luna de miel en Petra , Jordania, el 31 de mayo de 2004 (Shutterstock)

Es que en los últimos días se conoció que Felipe y la reina Letizia disfrutaron de un lujosísimo y secreto viaje de novios financiado de manera poca clara. La luna de miel se concretó en 2004 cuando aún eran Príncipes de Asturias y Don Juan Carlos gozaba de buena imagen. Los detalles del viaje se mantuvieron estrictamente en secreto, y sólo hubo algunos rumores en los medios de comunicación de que habían sido vistos en Asia y México. Según The Telegraph, la aventura comenzó después de que asistieron a otra boda real en Jordania, desde Aqaba fueron a Camboya, Fiji, Samoa, California y terminaron el periplo en México.

Juan Carlos y Josep Cusí, a bordo de la embarcación “Bribón”, durante su participación en la jornada de regatas de la 28 edición de la Copa del Rey de Vela, en agosto de 2009 (EFE)

Mientras la Casa Real española se negó a comentar los detalles de la luna de miel o cómo se pagó, los documentos citados por el medio británico, confirman que 269.000 dólares del total de 467.500 dólares que costó la travesía fue financiado por una empresa llamada Navilot, cuyo propietario registrado es un empresario catalán llamado Josep Cusí. Cusi es un amigo de pesca del ahora rey emérito y fue señalado en varias oportunidades como su testaferro.

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