09/27/2020

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¿Cuál es la verdadera Ellen DeGeneres?: la estrella de TV, ícono gay

La frase se convirtió en el eslogan de Ellen DeGeneres“Be kind to one another”, seamos amables unos con otros. Está en su programa, un éxito de 17 temporadas ya; está en los productos de su marca. “Es algo maravilloso”, dijo en 2018, en su especial de stand-up para Netflix, Relatable. “Pero tiene una contra: ya nunca más podré hacer algo desagradable. Nunca. Soy la chica ‘seamos amables’”.

Dos años más tarde el chiste parece penoso: la estrella está por comenzar el décimo octavo ciclo de The Ellen DeGeneres Show —la primera vez que volverá al estudio de grabación, con invitados pero sin público, desde marzo, por la pandemia de COVID-19— con una investigación abierta por WarnerMedia sobre las acusaciones de racismomaltrato y acoso sexual de su personal en “un ambiente tóxico de trabajo”, según BuzzFeed difundió en julio.

Como si los argumentos contra la llamada “cultura de la cancelación” no se aplicaran en el caso de una presentadora y actriz lesbiana, el escándalo precipitó una condena casi unánime en los medios y las redes sociales en los Estados Unidos. Con excepción de su esposa, Portia de Rossi, y otras celebridades, DeGeneres ha quedado sola y a la defensiva.

Ellen DeGeneres se casó en 2008 con Portia de Rossi. (Anthony Harvey/Shutterstock)

Las acusaciones, mientras tanto, causaron el despido de tres de sus productores principales, Ed Glavin, Kevin Leman y Jonathan Norman y dos pedidos de disculpas “a cualquiera cuyos sentimientos haya herido” de DeGeneres a su equipo: uno por carta y otro por Zoom, a lo largo del mes de agosto. También crecieron con una denuncia del personal doméstico de su mansión vecina a los duques de Sussex, Brad Pitt y Oprah Winfrey.

“DeGeneres manejaba su casa como un campo de entrenamiento militar: ladraba órdenes, atormentaba a los empleados por errores minúsculos y disfrutaba de despedir a la gente”, dijo al Daily Mail una ex empleada doméstica, cuyo nombre se mantuvo en reserva como el del personal del programa.

Desde una lista diaria con las insatisfacciones del servicio del día anterior hasta cerillas escondidas para ver si encargados de la limpieza eran cuidadosos, la lista de abusos enumerados fue larga. Las personas renunciaban o eran despedidas, según el Mail, a gran velocidad, hartas de “las trampas” o de “ser tratadas como si no fueran nada”. Ni sus animales domésticos la querían, subrayó —acaso excesivamente— el artículo: “Los perros adoraban a Portia y le saltaban encime cuando llegaba a la casa. Los animales apenas si se levantaban cuando Ellen entraba”.

La estrella está por comenzar el 18 ciclo de The Ellen DeGeneres Show con una investigación abierta por un ambiente tóxico de trabajo. (Nbc-Tv/Kobal/Shutterstock)

Con una audiencia promedio de 2,5 millones de personas (aunque el escándalo parece haber producido una caída del 14%), varios negocios derivados y una fortuna personal de USD 330 millones, DeGeneres despertó un interés obvio. Hasta QAnon —según Wired— echó a rodar otra de sus teorías conspirativas sobre la presentadora: que ella, como Oprah y Tom Hanks eran parte de “una banda global de pedófilos”.

Katy Perry, Kevin Hart, Jay Leno, Ashton Kutcher y Sofía Vergara defendieron a la comediante en las redes sociales; Kerry Washington, Alec Baldwin y Chrissy Teigen la acompañarán en la primera semana de su regreso, desde el lunes 21 de septiembre, y Chris Rock, Amy Schumer, Adam Sandler y Orlando Bloom saldrán al aire con ella durante octubre. Stephen tWitch Boss, el DJ del show, será presentador invitado en varios de los episodios. “No veo la hora de volver al trabajo y volver a nuestro estudio. Y, sí, vamos a hablar de eso”, dijo DeGeneres en un comunicado sobre la temporada 18 del programa que desde 2003 mereció 61 premios Emmy y 171 nominaciones.

Demasiado amable con George W. Bush

Las críticas a la presentadora comenzaron en octubre de 2019, cuando la fotografiaron hablando amablemente con George W. Bush, quien durante sus años en la Casa Blanca se opuso al matrimonio entre personas del mismo sexo, en un partido de fútbol americano. “La gente se escandalizó de que alguien que se dice progresista quisiera siquiera darle la hora al ex presidente”, dijo Film Daily, que a continuación reprodujo otras acusaciones, como que se quejó al gerente de un restaurante porque una mesera que la atendió tenía el esmalte de las uñas saltado.

Desde 2003 Ellen DeGeneres mereció 61 premios Emmy y 171 nominaciones. (Globe Photos/mediapunch/Shutterstock)

También recibió quejas cuando defendió a Hart, quien había sido nominado para presentar los premios Oscar pero terminó por renunciar cuando se reflotaron en Twitter algunas antiguas bromas homofóbicas: Ellen tenía más simpatía por sus colegas célebres que por la comunidad LGBTQ, se dijo.

Y aunque a finales de 2018 pensaba en retirarse —según The New York Times—, tironeada entre De Rossi, quien apoyaba su salida de la televisión, y su hermano Vance DeGeneres, ninguno de esos ruidos impidieron que firmara un contrato para continuar The Ellen DeGeneres Show no por uno sino por tres años. Tampoco el escándalo actual hizo que cancelara el acuerdo, ni WarnerMedia lo solicitó.

Incluso sus detractores, como Spencer Kornhaber, quien escribió un artículo de demolición en The Atlantic, establecieron límites a sus argumentos: el periodista recordó que tras su primera nota crítica recibió muchos comentarios de lectores que “animaron la potencial caída de la ‘heterofóbica’, ‘Ellen DeGenerada’, la ‘tortillera’”. En su opinión, sin embargo, “la historia de Hollywood deja claro que ningún grupo tiene el monopolio de la mala conducta”. El texto habló de “engaño y malestar”, “burla” y “sadismo light como características del programa, y recordó que en 2008 DeGeneres presionó a Mariah Carey para que revelara, aunque no quería hacerlo, que estaba embarazada.

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