09/18/2020

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Colocan tres caimanes muertos en el fondo del mar para ver cómo los devoran y descubren una nueva especie

Científicos del Consorcio Marino de la Universidad de Luisiana (EE.UU.) colocaron tres caimanes muertos en diferentes lugares del golfo de México para realizar un experimento e inesperadamente descubrieron una nueva especie, según informó este lunes el portal Gizmodo. 

Los autores de la investigación querían ver cuál sería la reacción de los habitantes de las profundidades ante una fuente de alimento poco común, además de estudiar cómo el material de entornos terrestres enriquece las redes alimenticias en los entornos oceánicos.

Para ello, a principios del 2019 colocaron tres cadáveres de caimán a lo largo de la pendiente del norte del golfo de México a profundidades de unos 2.000 metros.

Inicialmente, los científicos creían que la piel dura de los caimanes sería difícil de desgarrar para los carroñeros y que los cadáveres permanecerían intactos durante mucho tiempo. Sin embargo, esta hipótesis resultó errónea.

Una especie de gusanos zombis

Los carroñeros comenzaron a consumir el cuerpo del primer caimán, de unos 2 metros de largo, 43 horas después de que los científicos lo hubieran depositado en el fondo marino, de acuerdo con el estudio, publicado el pasado 20 de diciembre en la revista PLOS One. El cadáver del segundo reptil, de 1,7 metros de longitud, estaba completamente desprovisto de tejido blando a los 51 días de haber sido colocado.

Sin embargo, además de los crustáceos anfípodos que se habían congregado alrededor del esqueleto del segundo caimán, los científicos detectaron una especie antes desconocida del género Osedax, un grupo de gusanos comedores de huesos, a veces llamados ‘gusanos zombis’.

“Los Osedax se alimentan de los lípidos del interior de los huesos de muchos tipos de vertebrados”, señaló a Gizmodo una de las coautoras del estudio, River Dixon. “Confirmamos que se trata de una nueva especie tras comparar el ADN de los animales que recolectamos con el ADN de las especies conocidas de Osedax. Descubrimos que el ADN era lo suficientemente diferente como para calificar nuestras muestras como una nueva especie”, explicó la científica.

De esta manera, esta es la primera vez que se ve un Osedax en el golfo de México, y es el primer ejemplo registrado de gusanos que mastican huesos de caimán.

Posible víctima de un tiburón

En cuanto al tercer caimán (de 1,7 metros de largo), su cuerpo desapareció totalmente ocho días después de haber sido colocado. Los biólogos solo lograron encontrar marcas de arrastre que los condujeron al lastre y la cuerda con los que habían amarrado al cuerpo del reptil para que no flotara hacia la superficie.

Lo que sea que hizo eso tenía que ser enorme, el cuerpo y el peso se combinaban para superar los 36 kilogramos, y su forma y longitud lo hacían bastante difícil de manejar”, señaló Dixon. “Con algunos cálculos pudimos descubrir que la fuerza de mordida necesaria para cortar limpiamente nuestra cuerda era consistente con la de un tiburón grande”, agregó la investigadora. 

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